Mi agosto

He llegado a casa después de trabajar y la siguiente foto describe mi estado de relax. Aunque mañana también trabajo.

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Son las 0118h de un domingo 10 de agosto. Inmersos ya en la Semana Grande donostiarra y como todos los años por estas fechas me toca ópera en la Quincena Musical (donostiarra también). Este año toca La Boheme y por primera vez en las alturas como tramoya. Horas activas durante el montaje y los movimientos de maquinaria. Horas muertas entre dirigir luces, ensayos del coro, tenores, sopranos, etc.. Aunque no lo creáis, sin hacer nada uno también se cansa. Lo juro.

Llevo cuatro días de ópera. Todavía quedan siete. Entre ellos un ensayo general con público y dos funciones. Y no. No hay diferencia entre un martes, un sábado, un domingo o un festivo (15 ago). Lo difícil de estos días es compaginar la ópera con la Semana Grande. Mira que me gustan las fiestas de la capital, eh. Buen tiempo (aunque este año está siendo bochornoso), helado, fuegos artificiales, poteos, buenos conciertos tanto en Sagües como en La Flamenka, alguna que otra juerga…

Es difícil, pero si soy sincero me gusta los días de ópera. No sufro tanto como otros compañeros míos.

Aunque muchos lo desearían durante estas fechas, las vacaciones de agosto no son lo mío. Desde que empecé a trabajar hace más de 9 años, nunca he sido partidario de gastar mis días de vacaciones en este mes. ¿Temporada alta? No gracias. Prefiero gastar menos en otras fechas. Sólo he tenido una excepción. El año pasado me fui a París a finales de agosto pero porque tocaba System of a Down en el Rock en Seine. Lo dicho, una gran excepción.

Acabo con este post sin sentido.

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