El simple hecho de nevar

Pocas. Muy pocas veces nieva en este pueblo. Pero a marzo de 2018, ya es la segunda nevada copiosa que cae en todo Gipuzkoa.

La primera fue el 6 de enero. Fue una nevada que ni los meteorólogos la predijeron. “La cota de nieve rondará los 400 metros”. ¡Zasca! Aquella nevada duró en las calles algo más de 24 horas. Y en los montes cercanos un poco más.

La segunda hace unos días, 28 de febrero. Esta vez los del tiempo avisaron pero nadie les creyó. Así se generó el caos en las principales carreteras de Gipuzkoa. A las 7 de la mañana el termómetro marcaba -6ºC en Villabona. Cuando cogía el tren a las 0815h, -4ºC. Creo que nunca había vivido tales temperaturas aquí. Recuerdo unos -7ºC repostando en una gasolinera de Suecia y otros -6ºC, hace algo más de un año, en una mañana berlinesa.

A la tarde entró viento sur y el termómetro marcaba 9ºC a las 1800h. Ya no quedaba ni rastro de nieve ni en Loatzo, que está a unos 600 metros de altitud.

Será porque nieva pocas veces por aquí, pero cada vez que lo hace… que puta felicidad. Pisar nieve en Suecia, Noruega o incluso en Dublín no es lo mismo. Y hace un mes pisé nieve en Gasteiz pero sigue sin ser lo mismo. Que lo haga en casa tiene otro matiz.

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