A las orillas del Báltico

Llegó la hora. El lunes llegaron los visados. Gracias a Dios. No sabría que decir si no hubieran llegado a tiempo.»Putos comunistas» quizás. Por suerte ese trámite ha quedado en mera anécdota.

Ayer ya me liberé de toda la tensión que llevaba acumulado desde la preparación del viaje. Por fin puedo disfrutar de las vacaciones.

Para cuando suba este post ya estaré volando hacia Stockholm. Pasaremos unos 4 días para después desplazarnos a Helsinki y más tarde a Tallinn. Por último, pisaremos suelo ruso para descubrir las calles de San Petersburgo.

Este año me pierdo la Feria de la Cerveza del pueblo y el comienzo de las fiestas patronales. No me importa.

Desde aquí os deseo las mejores jornadas de trabajo que yo intentaré gozar lo máximo posible de las tierras escandinavas a orillas del Báltico.

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