El día que volví a jugar en la plaza

El 9 de julio será el día en que cumpliré tres años desde que me lesioné en la plaza. La crónica de aquel día está en mi viejo blog de Blogger. Después vino la confirmación de mi lesión por una rotura de LCA. Desde entonces dejé la plaza aparte pero con una posibilidad de retornar en un futuro. Cuando digo «la plaza» me refiero al torneo de fútbol que se suele celebrar en la plaza del pueblo entre distintas cuadrillas del pueblo para las fiestas patronales (Santiago, 24 de julio).

No soy el primero de la cuadrilla en lesionarme en la plaza y a decir verdad pocos han vuelto a jugar en ella, por no decir ninguno. Lo consideran un riesgo absurdo.

Yo sabía que en una lesión como la mía en la que el tiempo de recuperación es superior a 6 meses, me sería imposible volver jugar al fútbol en un año. Además que mi rodilla izquierda, después de la rehabilitación, necesito una segunda intervención quirúrgica porque seguía teniendo molestias y dolores. Al segundo año todavía no me veía con fuerzas para afrontar un partido de la plaza, ni mucho como jugador ya que desde la primera operación gané unos 10kg y como que todavía me sobran.

Desde hace unos meses, exactamente no sé cuántos, comencé a ir al trabajo en bici, mayormente por recomendación médica. Es un trayecto de subidas y bajadas de 3km por el bidegorri que puedo llegar a hacerlo hasta cuatro veces al día. No es mucho pero es mejor que nada. De vez en cuando salgo a hacer una travesía algo más larga (unos 50km) los fines de semana, ya sea sólo o acompañado. También solía salir a correr entre semana (5-6 km) pero ahora no tanto. Este calor me mata. Prefiero la lluvia. Con esto quiero decir que poco a poco he podido hacer deporte sin sufrir ningún problema en la rodilla.

Los únicos dolores que he sufrido han sido en el trabajo. Demasiadas horas de rodillas (literalmente) que hacen que me resienta día sí y otro también. Esas jornadas enmoquetando en congresos o haciendo otras cosas en las que tengo las rodillas clavadas al suelo son las que me dejan la rodilla dolorida al final del día.

Por eso este año, exactamente el miércoles pasado (25 de junio) tomé la determinación de salir en la plaza, porque haciendo deporte no sufro ninguna molestia y porque lo que haga fuera del horario de trabajo es cosa mía. Es mi vida y me gusta jugar a fútbol y salir en la plaza como lo estoy haciendo este año, aunque sea de portero para mi cuadrilla. El trabajo es lo que realmente me destroza la rodilla y no deja recuperarme.

Por cierto, hoy lunes tengo partido en la plaza. Nos vemos.

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