Terminé con Helsinki

De la misma manera en que dejé atrás la galería de Stockholm hace unos meses, hoy es la ciudad de Helsinki la que he dejado atrás. Seré sincero. Me cuesta mucho tener ritmo a la hora de editar fotografías. Estas son del verano pasado y todavía ni siquiera he volcado a Lightroom las del viaje de hace un mes por el sureste asiático.

El caso es que ya he terminado con las fotos en tierras finlandesas.

Helsinki Central Station

Helsinki Cathedral

Helsinki Cathedral

Park

Olympiastadion

New Helsinki

Boats

Master of the katana

Siguiente parada Tallinn

GALERIA/Helsinki 2010

FLICKR/borja iza | argazkiak

Dejando Stockholm atrás…

Parece ser que me he tomado una vacaciones no anunciadas con el blog desde la última entrada. El caso es que pasaba por aquí para anunciar que ayer terminé de subir las fotos de Stockholm a Flickr. Todavía me faltan unas cuantas del viaje del año pasado al Báltico (Helsinki, Tallin y San Petersburgo) pero algo es algo. Os dejo con una breve selección.

Sveavägen 29

Royal Palace 

Järntorgspumpen Restaurang & Bar 

Globen 

Stockholms strom 1 

Stockholm 

...ggatan

GALERIA/Eskandinabia 2010

FLICKR/borja iza | argazkiak

Adiós Escandinavia

Ya he llegado de mis vacaciones veraniegas por Escandinavia. Han sido unos días maravillosos en buena compañía. La última actualización del viaje la hacía por carreteras estonias camino de San Petersburgo.

De esa último post al poco tiempo, nos encontrábamos en la frontera de Estonia con Rusia. Una hora para salir de Estonia y otra hora para entrar en Rusia. Hubo un poco de tensión por el papeleo pero al final sin ningún problema comenzábamos a leer grandes carteles en cirílico. Oficialmente nos habían dejado entrar en Rusia. Teníamos cuatro días por delante para disfrutar de ese permiso.

El autobús nos dejo en la estación Central de San Petersburgo. Estábamos totalmente desubicados, no sabíamos por donde tirar y para colmo la estación de autobuses no tenía oficina de información. Menos mal que encontramos un típico mapa callejero de «You are here» y con ayuda del mapa del metro de la ciudad accedimos al sistema subterráneo. El cirílico nos estaba dando bastante por culo. Bajamos en la parada más cercana al hostal y llegamos a la calle principal con algo de incertidumbre.

Una vez en el hostal, pudimos dejar las mochilas y conseguir un mapa un poco más acorde. Ya estábamos más tranquilos aunque a mí el cirílico me seguía dando miedo. Mucho más cuando fuimos a comer al restaurante recomendado por el hostal (a unos 100 metros) y descubrimos que incluso la gente joven tenía dificultades para hablar en inglés. Menudo show.

Al final no ha sido para tanto. Siempre nos hacíamos entender con nuestro inglés «culto» ante su inglés más rudimentario. Hemos comido de cine, hemos desayunado mediocremente bien, hemos echado una buena juerga en un bar extraño ruso y no nos hemos perdido para nada.

Francamente, pensaba pasarlo peor en suelo ruso pero para al final nos hemos habituado muy bien al entorno. Tanto es así, que echo de menos San Petersburgo. Su bullicioso y caótico tráfico, su lenguaje (casi me sonaba mejor que le francés), su gente, sus rublos… y sobre todo sus mujeres.

No sé como más definir este viaje. Como siempre, quedarán en mi retina grabadas las anécdotas vividas durante estos últimos 12 días. Como buen resumen el escrito por uno de los viajeros hoy en un mensaje (con algunas modificaciones porque hay cosas que se quedan en el viaje):

Es duro volver al trabajo. Las chicas del ***bar, ver amanecer con la finesa en el Viking Line, el parque de niños de Helsinki, la parte vieja de Tallinn y el chupito de vodka, la frontera rusa, el diluvio del Hermitage y el «acogedor» local de San Petersburgo. Ha sido un buen viaje

No hay más. Se terminó el viaje. Ya estoy en casa y hoy he vuelto al trabajo. Tengo la sensación de que he estado como un mes fuera de casa. Es lo que hay y no se puede hacer nada. ¿Hora de pensar en el próximo viaje? Maybe. Ya se verá.

De aquí a St. Petersbourgh

Once. Sólo once días son los que me quedan para irme de vacaciones por segunda vez este año y esta vez a sido un auténtico quebradero de cabeza. De principio a fin (el cual todavía no ha llegado).

Normalmente dejo los destinos en manos de mi fiel compañero de viajes el cual ha viajado más que yo y tiene referencias de personas que también han viajado bastante. Llevamos viajando juntos desde hace seis años y siempre buscamos las mismas cosas en estos viajes. En esta ocasión vamos a superar nuestro propio límite y desde el principio comenzamos con el pie izquierdo. Desde que volvimos de Hamburgo (en Semana Santa) tuvimos un parón con las tareas a realizar (buscar vuelos, hostales, rondar precios…) y ese parón ha tenido su efecto negativo. Ya sabíamos a donde íbamos a viajar pero sin concretar. Escandinavia y el mar Báltico.

Pasamos el margen de tres meses que solemos autoimponernos y a partir de ahí ya… los vuelos comienzan a encarecerse, los hospedajes se van ocupando… También nos costó encontrar al tercer hombre que normalmente siempre nos acompaña. Normalmente no suele ser el mismo pero esta vez sí. ¿Por qué será?

Comenzamos a barajar fechas entre nosotros y con nuestras respectivas empresas y siempre mirando de reojo a los precios de los vuelos que teníamos en mente coger. No fue fácil. A uno de los viajeros no quisieron darle vacaciones en la empresa pero al final lo consiguió. A la hora de escoger los vuelos nunca lo tuvimos fácil. No eran los más baratos y tampoco lográbamos coincidir el más barato para ir con el más barato para volver.

Cuando ya teníamos todo a punto sólo falta un sí por parte de los tres para coger los vuelos. Bilbao – Stockholm, St. Petersbourgh – Santander… Sí St. Petersbourgh, lo habéis oído bien. Vamos a pisar suelo ruso y necesitamos visado. Ese está siendo el mayor quebradero de cabeza. Sabíamos que documentos necesitábamos después de consultar en una agencia de viajes cercana (por no ir a la Embajada rusa en Madrid o Barcelona) y sabíamos cuanto nos iba a costar la «broma» pero estábamos a la espera de que el tercer hombre renovara Pasaporte y DNI para entrar al país.

Los hostales ya estaban cogidos para entonces y la ruta en nuestras mentes simulada. En el camino tortuoso hacía la obtención del visado, los rusos también te piden un documento que es una especie de invitación o algo así que te tiene que hacer el hostal en el que vas a estar alojado en Rusia. A la espera de ese dichoso papelito hemos estado más de dos semanas. Que sí no habían recibido el dinero, tal y cual Pascual. También hay que rellenar otro documento que te envía la Embajada rusa para completarlo. La semana pasada pregunté a la agencia en cuanto tiempo harían los visados. Haciendo cuentas y… no. No llegaban a tiempo.

Y el lunes ahí estaba yo, en la parada del autobús dispuesto a ir a la agencia para entregar todos los papeles debídamente cumplimentados, los pasaportes, los «printers» de los vuelos y demás pero el bus llegó tarde  y cuando llegué a la agencia ya estaba cerrada. El martes hubo huelga en la CAV y al final conseguí dárselos al agente al día siguiente para que los envíase con el sello de URGENTE.

Francamente, es el viaje que más nos ha comido el coco, hemos andado tarde, nos está saliendo caro y lo peor es que todavía tenemos que esperar a que llegue el visado.

Once días.