Adiós Escandinavia

Ya he llegado de mis vacaciones veraniegas por Escandinavia. Han sido unos d√≠as maravillosos en buena compa√Ī√≠a. La √ļltima actualizaci√≥n del viaje la hac√≠a por carreteras estonias camino de San Petersburgo.

De esa √ļltimo post al poco tiempo, nos encontr√°bamos en la frontera de Estonia con Rusia. Una hora para salir de Estonia y otra hora para entrar en Rusia. Hubo un poco de tensi√≥n por el papeleo pero al final sin ning√ļn problema comenz√°bamos a leer grandes carteles en cir√≠lico. Oficialmente nos hab√≠an dejado entrar en Rusia. Ten√≠amos cuatro d√≠as por delante para disfrutar de ese permiso.

El autob√ļs nos dejo en la estaci√≥n Central de San Petersburgo. Est√°bamos totalmente desubicados, no sab√≠amos por donde tirar y para colmo la estaci√≥n de autobuses no ten√≠a oficina de informaci√≥n. Menos mal que encontramos un t√≠pico mapa callejero de «You are here» y con ayuda del mapa del metro de la ciudad accedimos al sistema subterr√°neo. El cir√≠lico nos estaba dando bastante por culo. Bajamos en la parada m√°s cercana al hostal y llegamos a la calle principal con algo de incertidumbre.

Una vez en el hostal, pudimos dejar las mochilas y conseguir un mapa un poco más acorde. Ya estábamos más tranquilos aunque a mí el cirílico me seguía dando miedo. Mucho más cuando fuimos a comer al restaurante recomendado por el hostal (a unos 100 metros) y descubrimos que incluso la gente joven tenía dificultades para hablar en inglés. Menudo show.

Al final no ha sido para tanto. Siempre nos hac√≠amos entender con nuestro ingl√©s «culto» ante su ingl√©s m√°s rudimentario. Hemos comido de cine, hemos desayunado mediocremente bien, hemos echado una buena juerga en un bar extra√Īo ruso y no nos hemos perdido para nada.

Francamente, pensaba pasarlo peor en suelo ruso pero para al final nos hemos habituado muy bien al entorno. Tanto es as√≠, que echo de menos San Petersburgo. Su bullicioso y ca√≥tico tr√°fico, su lenguaje (casi me sonaba mejor que le franc√©s), su gente, sus rublos… y sobre todo sus mujeres.

No s√© como m√°s definir este viaje. Como siempre, quedar√°n en mi retina grabadas las an√©cdotas vividas durante estos √ļltimos 12 d√≠as. Como buen resumen el escrito por uno de los viajeros hoy en un mensaje (con algunas modificaciones porque hay cosas que se quedan en el viaje):

Es duro volver al trabajo. Las chicas del ***bar, ver amanecer con la finesa en el Viking Line, el parque de ni√Īos de Helsinki, la parte vieja de Tallinn y el chupito de vodka, la frontera rusa, el diluvio del Hermitage y el «acogedor» local de San Petersburgo. Ha sido un buen viaje

No hay m√°s. Se termin√≥ el viaje. Ya estoy en casa y hoy he vuelto al trabajo. Tengo la sensaci√≥n de que he estado como un mes fuera de casa. Es lo que hay y no se puede hacer nada. ¬ŅHora de pensar en el pr√≥ximo viaje? Maybe. Ya se ver√°.

Cruzando las carreteras estonias: día 9

Ya hace unos días que no escribo el diario de abordo por diferentes motivos. Que si no tengo wifi gratuito en el hostal o bien porque hemos vuelto tarde a este y por cansancio y pereza, pues no.

La √ļltima noche en Stockholm fue tremenda. Dir√≠a que me alegre de perder el ferry esa tarde y la opci√≥n que tuvimos de quedarnos un s√°bado a la noche en el mejor pub de la ciudad fue lo mejor dentro de lo peor. Aquel lugar es indescriptible y prefiero no nombrar el lugar para salvaguardar su esencia.

Antes de la fiesta cenamos en el Pelikan guiados por la Lonely Planet y probamos las «meatballs» que preparan all√≠. No hay palabras para definirlas. Cenamos como unos reyes en un local abarrotado.

El viaje en ferry hasta Helsinki no estubo mal. Partimos a las 1645h y llegamos a las 0900h a la capital finesa (hora local +1).Apenas se notaba balanceo y se dormía de cine. A bordo del barco vi uno de los mejores anocheceres que se pueden vislumbrar. Eso sí, a las 3 ó 4 horas ya estaba amaneciendo.

Tal y como ya nos habían avisado con anterioridad, Helsinki no tiene nada del otro mundo y es fácilmente visitable en un día. Ese es el tiempo que hemos estado por allí a consecuencia de haber cogido el barco un día más tarde.

A la ma√Īana ya est√°bamos cogiendo otro ferry direcci√≥n a Tallinn. Este ya era m√°s aerodin√°mico seguramente para hacer frente al gran viento que soplaba en esa direcci√≥n. El viento que soplaba en la parte trasera del barco era muy fuerte pero se estaba de cine leyendo y escuchando algo de m√ļsica. En dos horas y media exactas hab√≠amos llegado a suelo estonio.

Como describir Tallinn. Una gran ciudad pero que atrae por su vieja ciudad fortificada. Fuera de esa zona unos cuantos centros comerciales, unos rascacielos y bloques de viviendas de hormigón. Quedan todavía en pie unas cuantas casas de madera, una de ellas nuestro hostal.

Tal y como he dicho el encanto dr Tallinn reside en su parte vieja llena de callejuelas pavimentadas con el mítico pavés. Bar-restaurantes y tiendas de souvenirs por todas partes. Hemos dado tantas vueltas por esas laberínticas calles que ya me las sé de memoria.

Me ha encantado esa parte vieja de la ciudad.

Esta ma√Īana hemos salido de Tallinn rumbo a San Petersburgo en autob√ļs. Es un trayecto de 8h 15 minutos que de momento lo estoy llevando bien. Todav√≠a nos quedan 5 horas.

A las orillas del B√°ltico

Llegó la hora. El lunes llegaron los visados. Gracias a Dios. No sabría que decir si no hubieran llegado a tiempo.»Putos comunistas» quizás. Por suerte ese trámite ha quedado en mera anécdota.

Ayer ya me liberé de toda la tensión que llevaba acumulado desde la preparación del viaje. Por fin puedo disfrutar de las vacaciones.

Para cuando suba este post ya estaré volando hacia Stockholm. Pasaremos unos 4 días para después desplazarnos a Helsinki y más tarde a Tallinn. Por último, pisaremos suelo ruso para descubrir las calles de San Petersburgo.

Este año me pierdo la Feria de la Cerveza del pueblo y el comienzo de las fiestas patronales. No me importa.

Desde aquí os deseo las mejores jornadas de trabajo que yo intentaré gozar lo máximo posible de las tierras escandinavas a orillas del Báltico.